sábado, 25 de junio de 2011

No importa quién seas



El sueño de mi vida es que la gente sea un poco más inteligente, que el poder circule de otra manera, y que ya nadie viaje en auto.

Hay personas que creen en el Gaucho Gil y encuentran en él una esperanza. Una vez vi una estatua enorme del Gaucho que estaba rodeada de un santuario de madera. Sobre la baranda que protegía la imagen se apoyaba un hombre y le pregunté por qué era devoto del Gaucho. Me respondió que lo había ayudado una vez, pero que ya no creía tanto porque una segunda vez que le rezó unas plegarias el Gaucho no fue tan efectivo. El hombre me preguntó si yo creía, le dije que no sabía y se lo dije subiendo los hombros y arqueando la boca hacia abajo. Ese día hacía mucho calor y gente no tan pobre se disponía a ocupar un terreno que pertenecía a un sindicato. Para el sindicato el problema era la gente y el problema era el Gaucho Gil. Funcionarios del municipio sin abandonar el palacio jugaban a ser mediadores.


Ahora veo miles de Gauchos Gil: en las casas, en las rutas, en las calles. La religión es un paliativo que rellena esos lugares que debería muchas veces llenar el Estado. A Lisandro Estado le sobraba, pero aún así se sentía atraído por el Gaucho. Lisandro todo el tiempo buscaba analgésicos para su vida sin importar el tipo, el tamaño y el color. Lisandro actuaba como todos los hombres pero con más vehemencia y mejores excusas. Pero yo soy un objeto que lee a Simone de Beauvoir, a Céline y a Fernando Iglesias. El oficialismo financia mi adoctrinamiento en su contra, mi sustento teórico para repudiarlo, mi herramienta para pensar en menos Gauchos Gil.

ph: ana clara bórmida
lugar: una casa

2 comentarios:

trespuntossuspensivos dijo...

no entendí la última frase, eso de ¿financiar? tu ¿adoctrinamiento? en contra de ¿el oficialismo? o ¿fernando iglesias?

a lo mejor no es algo para explicar.

Ana Clara dijo...

No se si adoctrinamiento es la mejor palabra, ahora que lo pienso. Pero en contra de Fernado Iglesias no, nunca. En contra de nadie en realidad, porque me gusta la tolerancia, no es en contra de nadie sino para pararme mejor en mi ideología, que seguro se diferencia de otras.