martes, 10 de febrero de 2009

El fotógrafo sale con su cámara, que es su arma. Espera el momento decisivo. O no. Pero en un instante dado, dispara. Ese instante ahora quedará en la eternidad. Un pedazo de mundo que fue y que ya no es porque el cambio es cuestión de segundos.

“Fotografiar personas es violarlas, pues se las ve como jamás se ven a sí mismas”, escribió Susan Sontag. El fotógrafo con su cámara / arma dispara y le roba el alma a su modelo. Ahora, es un alma desnuda frente a las miradas del mundo.

¿Qué es la fotografía? Existen tantas respuestas como personas se lo cuestionaron. Pero, ¿Quién necesita explicaciones para algo semejante?

Ahora toca mirar estos pequeños pedazos del pasado eternizados por nuestras cámaras. Todas estas almas desnudas, hoy, ante sus miradas.

1 comentario:

L.L. dijo...

Yo diría que es como desnudarlas, quitarles algo y llevárselo con uno. Como la gente que lleva fotos carnet de sus seres queridos en la billetera... pero más alegre (al que le gusten las fotos carnet que se inscriba ya en la Vucetich). Y no necesariamente impresas, yo llevo muchas fotografías en mi cabeza.