jueves, 7 de agosto de 2008

Andy Warhol

La idea de la industrialización del arte, es decir, de producir objetos artísticos en cantidades industriales fue ironizada por el artista plástico Andy Warhol, cuyas obras de arte paradójicamente hoy se ven reproducidas por el mismo sistema industrial que él satirizó.
Tal como lo expone Julián Gorodischer en el artículo “El personaje que se inventó a sí mismo”, publicado el jueves 22 de febrero de 2007 en el suplemento de espectáculos del diario Página/12:
“El icono de Andy Warhol (anteojos y platinada palidez) se reproduce en tazas, discos, remeras, carteras y calendarios en los cinco continentes, mientras que su obra bate records en las subastas. Su figura es retomada por la lógica de consumo que el artista satirizó, por ejemplo, con sus retratos de latas de conserva Campbell’s (Sopas Campbell’s, 1965).”
Andy Warhol nació en los Estados Unidos (cuna del consumo masivo y de esta Industria Cultural, tal como la definieron Adorno y Horkheimer) en agosto de 1928. Andrew Warhola, tal su verdadero nombre, es la personalidad mas trascendente del Pop Art. El Pop Art es un movimiento artístico surgido hacia el año 1950, claro, en los Estados Unidos. La idea central de este movimiento radica en la alusión de esa cultura de masas, esa cultura del consumo que tan característica de la sociedad estadounidense. La idea era poner el centro de la cuestión artística aquello que subyacía –y subyace –en la cultura norteamericana: el boom del consumo de las masas. Y así lo hizo Andy Warhol.
Es elocuente el nombre que le valió a su estudio, el lugar en el que se gestaban sus obras: The Factory, es decir, La Fábrica. La reivindicación de esa idea de la que hablaron tan incisivamente los pensadores frankfurtianos, de producir objetos artísticos en cantidades industriales. Y de hecho, Andy Warhol produjo obras de esta manera. “Poco más tarde comenzaría a hacer
serigrafias en serie, con lo que buscaba no sólo hacer arte que reflejara productos fabricados en serie, si no producir en serie el arte mismo. Con esto, Warhol pretendía actuar como una máquina, minimizando el rol de su propia idea creativa en la producción de su trabajo. Fue así como revolucionó el mundo del arte y su trabajo se hizo tan popular como polémico”, explica Wikipedia.org.
Se valió no solo de productos ultra consumidos, como por ejemplo las famosas botellas de Coca-Cola. Warhol también recurrió a las figuras de personas muy famosas de la época. Realizó retratos de Marilyn Monroe, Mick Jagger, Elisabeth Taylor y Elvis Presley, de modo que no solo hizo hincapié en la gran presencia de estas personas en el centro de la cultura de la época, sino que también se agarró de un principio básico para la industria cultural del que también hablan Adorno y Horkheimer. Este, es expresado por los autores frankfurtianos de la siguiente manera: “Los cineastas consideran con sospecha todo manuscrito tras el cual no haya un tranquilizador best – seller.” Así lo expresa Gorodisher en el mencionado artículo periodístico:
“Latas de sopa, rostros de celebridades, muebles de uso cotidiano pierden en su obra su gravitación original, convirtiéndose en objetos decorativos. Su Bolsa de compras con sopa Campell’s expresó ese punto intermedio entre la fascinación por el icono publicitario y la voluntad de resignificar el consumo masivo”.
Andy Warhol intentó a su manera satirizar la banalización que sufría en el seno de la sociedad toda manifestación artística. De ahí que produjera cantidades descomunales de, por ejemplo, retratos de Marilyn Monroe.




Este texo forma parte de un ensayo que nunca presenté. Pero nunca hay que decir nunca.

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